
España ya tiene su respuesta a Sam Altman. Mientras en Silicon Valley buscan la Inteligencia General Artificial, aquí hemos desarrollado la Inteligencia Burocrática Artificial. Se llama ALIA y viene para quedarse (y para pedirte que vuelvas mañana).
Lejos de la eficiencia de ChatGPT, ALIA apuesta por la ‘soberanía tecnológica’, que suena muy bien hasta que intentas cargar la página.S e define como una ‘familia de modelos’, que es la forma técnica de admitir que han montado un chiringuito digital. En lugar de una IA eficiente, tenemos una prole de algoritmos chupando del presupuesto público para hacer, entre todos, el trabajo de medio becario.
La realidad es que esta herramienta busca «agilizar» la burocracia. Si la han entrenado con los datos históricos de la administración española, el resultado es previsible:
- Multilingüismo: Te ignora en 5 idiomas diferentes.
- Empatía: Nula. Si es para cobrar impuestos (Agencia Tributaria), funcionará a la velocidad de la luz. Para devolverte la renta, entrará en «modo reflexión» infinito.
- Horario: No sabemos si ALIA respeta la hora del bocadillo, pero dadle tiempo.
