
Un agente inmobiliario de Valencia grababa a sus empleadas en el baño con una cámara oculta disfrazada de cargador.
Su defensa es que no sabía que grababa, no sabía que detectaba movimiento y no sabía que subía los vídeos a su Google Drive. Vamos, que lo compró todo por error… y lo enchufó justo apuntando al inodoro.