Este mapa muestra en tiempo real las balizas V-16… y a la DGT no le ha hecho mucha gracia

Mapa oscuro de España con puntos luminosos en carreteras principales fundido con un coche averiado de noche en el arcén con luces de emergencia encendidas.

Alguien ha hecho lo que internet suele hacer mejor que nadie: mirar los datos con calma. El resultado es un mapa no oficial que muestra balizas V-16 activadas en tiempo real en carreteras españolas, a partir de información que acaba llegando a Dirección General de Tráfico 3.0.

Alguien ha encendido las luces

Hay un mapa.
No es oficial.
No sale en ninguna web institucional.

Entras y ves puntitos parpadeando por toda España. Cada uno es una baliza V-16 encendida ahora mismo. Un coche parado. Alguien con un problema.

No dice quién.
No dice qué ha pasado.
Solo dice dónde.

Y con eso, a internet le sobra imaginación.

Qué pensaban que iba a pasar

Aquí no hay filtraciones ni puertas traseras. Cualquiera puede acceder porque los datos son de libre acceso. Están ahí, abiertos, pensados para informar del tráfico.

Pero señala exactamente dónde hay un coche parado ahora mismo. Y eso, aunque sea legal, empieza a incomodar cuando lo ves tan claro.

A esto se le suma otra genialidad: Dirección General de Tráfico lleva meses diciendo que no va a multar todavía, que hay margen, que calma. Resultado: mucha gente no compra la baliza.

Y también existen las grúas pirata, que no necesitan nombres ni matrículas, solo ubicaciones precisas.

No es un fallo de seguridad.
Es un fallo de ingenuidad.
Y eso, en internet, siempre sale caro.

Ilustración humorística de tres agentes de tráfico tapándose los ojos, los oídos y la boca, representando ver, oír y callar ante una situación incómoda.

EXTRA:

- Patrocinado -
- Patrocinado -

La baliza V-16 ya no es seguridad, es confusión

image 9

xataka

La Dirección General de Tráfico vuelve a complicarlo con la baliza V-16: modelos que son válidos, pero cuyos fabricantes ya no pueden venderlos; certificados que caducan sin avisar y listados nuevos que llegan tarde.

A esto se suma el negocio millonario, las dudas sobre conectividad, fechas límite cambiantes y el miedo a multas. Seguridad sí, pero el caos también.

- Patrocinado -