
🔥 LA CAJA DE HUMO: RESUMEN
- 💀 El Cadáver: Intrepid Studios cerró el 2 de febrero. 250 despidos sin cobrar nómina.
- 🧃 El Origen: Steven Sharif viene de Xango (estafa de zumos).
- 🛡️ La Trampa: Steam fue la coartada legal para no devolver el dinero.
- 🕵️♀️ La Cómplice: Pasaron las deudas a Karen Boreiko (ex-VEMMA, otra estafa cerrada por la FTC).
- 📉 El Veredicto: Una pirámide con gráficos bonitos.
Se acabó. El sueño húmedo de los amantes del MMORPG, la «promesa definitiva» que iba a jubilar a World of Warcraft, ha terminado de la única forma posible: con un despido masivo, una cuenta bancaria vacía y un CEO que ha saltado del barco justo antes de que se hunda.
El pasado 2 de febrero de 2026, Intrepid Studios echó el cierre definitivo. No fue un accidente, ni mala suerte. Fue la ejecución fría de la «Ley WARN«, poniendo de patitas en la calle a 250 desarrolladores que se han quedado sin cobrar su última nómina.
Sí, el juego «existe». Hay gente que ha entrado, ha matado muchos jabalíes y ha visto cómo los famosos «nodos» prometían cambiar el mundo. Pero no nos engañemos: lo que hemos jugado durante 8 años no era un videojuego, era una demo glorificada diseñada para vender packs de fundadores de 500 dólares.
Lo que te vamos a contar hoy no es la historia de un fracaso empresarial. Es la autopsia de una operación maestra de ingeniería social ejecutada por Steven Sharif, un hombre que antes de venderte píxeles, se hizo millonario vendiendo zumos de fruta que «curaban el cáncer».
Bienvenidos al final de Ashes of Creation. Agarraos, porque la madriguera del conejo es profunda, huele a estafa piramidal y tiene nombres y apellidos.
Del Zumo Milagroso al MMO Milagroso

Para entender por qué Ashes of Creation ha acabado así, hay que entender quién capitaneaba el barco. Steven Sharif no es un programador, ni un diseñador de juegos veterano. Es un vendedor de humo profesional.
Su fortuna no vino de «inversiones inmobiliarias» exitosas como le gustaba presumir. Su dinero vino de Xango, una empresa multinivel (MLM) que vendía botellas de zumo de mangostán a 20 dólares prometiendo curar enfermedades, llegando a insinuar que curaban el cáncer.
Básicamente, Steven Sharif era el Llados de los 2000. Pero en lugar de gritarte que hicieras burpees para dejar de ser un «panza» y hacerte rico, te convencía para que metieras a tu abuela en una pirámide de frutas milagrosas. El modelo es el mismo: vender un sueño inalcanzable a gente desesperada.
¿Os suena el patrón? Sharif no cambió de oficio, solo cambió de víctima:
- Antes: Vendía una cura milagrosa a enfermos desesperados.
- Ahora: Vendía el «MMO definitivo» a gamers desesperados por la decadencia del género.
El producto era secundario; lo importante era el reclutamiento. Por eso Ashes of Creation tenía un sistema de referidos tóxico e inaudito en la industria del videojuego: te pagaban el 15% del dinero real que gastaran tus «invitados» de por vida.
No buscaban jugadores, buscaban comerciales. Convirtieron a influencers y fans en la base de la pirámide, gente que defendía el juego a muerte no porque fuera divertido, sino porque su «sueldo» dependía de que siguieran entrando incautos a comprar packs de 500 euros.
La Trampa Maestra: Cómo Steam se convirtió en la coartada perfecta

¿Os acordáis cuando en diciembre de 2025 anunciaron por sorpresa el lanzamiento en Steam Early Access? Muchos pensaron: «Nueva fase de desarrollo, el juego está más cerca». ¡JA! Ilusos. Solo es el siguiente paso en la estafa.
Steven Sharif se marcó un «Sujétame el cubata» legal de manual. Los términos de Kickstarter tenían una cláusula maldita: «Si Ashes of Creation nunca se lanza, devolveremos el dinero a los patrocinadores». Tic-tac, Steven. El tiempo se acababa y la cartera estaba vacía.
¿La solución? Lanzar lo que sea. Da igual si el juego funciona a 3 FPS o si los servidores explotan. Al publicar el juego en Steam (aunque sea un Early Access), legalmente el juego «se ha lanzado».
¡Tachán! Con este truco de magia, la cláusula de reembolso de Kickstarter desaparece como las lágrimas en la lluvia. La ironía es para enmarcarla:
- Si lo compraste ayer en Steam por 60€: Gaben te devuelve la pasta porque Valve no se anda con tonterías.
- Si eres un «Fundador VIP» que soltó 500€ en 2017: Felicidades, tienes… nada. Steam no te conoce (tú le pagaste a Steven, no a Valve) e Intrepid ya ha cumplido: te ha entregado «el producto».
Básicamente, han usado a los usuarios de Steam como escudo humano para protegerse de la horda de backers furiosos que llevan una década esperando. Steven 1 – Gente que le apoyó 0.
El «Crossover» Definitivo de la Estafa Piramidal Steven+Karen

Si creíais que lo de Steam era sucio, agarradme el cubata porque aquí viene la guinda del pastel.
Steven Sharif, nuestro querido vendedor de elixires mágicos, no es tonto. Sabe que cuando el barco se hunde, el capitán es el que acaba en el juzgado si no es rápido. ¿La solución? Pasarle el muerto a otro.
El 14 de enero, dos semanas antes de cerrar el chiringuito, la propiedad de las deudas y la gestión de Intrepid Studios se transfirió a una tal Karen Boreiko.
¿Quién es Karen? ¿Una filántropa? ¿Una inversora despistada? No. Es una leyenda del crimen corporativo: cofundadora de VEMMA, otra empresa de bebidas energéticas que la FTC cerró en EE.UU. por operar como un esquema piramidal ilegal.
La ironía es cósmica: Steven (el de los zumos curativos) le ha pasado la empresa quebrada a Karen (la de las bebidas energéticas ilegales). Es el Vengadores: Endgame de la estafa multinivel. Se han juntado el hambre y las ganas de estafar.
Básicamente, han puesto de testaferro a una profesional en cierres federales para que se coma el marrón. Mientras Steven os decía en Discord que «tuvierais paciencia» y que «todo iba bien», sus abogados ya estaban brindando con zumo de mangostán y redactando la carta de despido masivo que firmaron días después.
No fue una tragedia repentina. Fue un asesinato premeditado. Mientras tú farmeabas jabalíes pensando que apoyabas un sueño, ellos ya estaban midiendo el ataúd.
La Tragedia: Un Juego Real, Una Comunidad Rota

Para ser justos, Ashes of Creation no era The Day Before. No era una estafa de asset flip vacía. El juego existía, tenía un combate prometedor, gráficos de Unreal Engine 5 y un sistema de nodos que, sobre el papel, era revolucionario.
Y eso es lo que más duele. Había un buen juego ahí debajo, sepultado por toneladas de avaricia corporativa. Aquí es donde la comunidad se partió en dos, y es vital entender la diferencia:
- Los Creyentes (Las Víctimas): La inmensa mayoría. Jugadores de Lineage II o ArcheAge huérfanos de un buen MMO, que vieron en Ashes una esperanza real. Gente que pagó su entrada, reportó bugs y soñó con asedios épicos. A ellos, Steven les ha robado el tiempo y la ilusión.
- Los «Comerciales» (Los Cómplices): Aquí entra la toxicidad del sistema. El programa de referidos de Ashes no te daba una montura o una skin como el WoW. Te daba el 15% del dinero real que gastaran tus invitados DE POR VIDA.
Esto creó una casta de creadores de contenido que no analizaban el juego, vendían el juego. Si un YouTuber te decía «Esto es el futuro, comprad ya», no lo decía porque el sistema de combate fuera perfecto, lo decía porque si tú gastabas 1.000€, él se llevaba 150€ limpios.
Convirtieron a la comunidad en una red de ventas multinivel. Unos querían jugar, otros querían pagar la hipoteca con vuestras suscripciones.
GAME OVER

Al final, Steven Sharif ha vuelto a hacer lo que mejor se le da: vender sueños embotellados. Antes era zumo de mangostán que «curaba el cáncer», ahora eran píxeles que «curaban el género MMO».
En ambos casos, el producto (el zumo o el juego) era real, pero secundario. El negocio real siempre fue el reclutamiento masivo.
Si en vez de un juego parece un negocio, no te metas. Y si un CEO te promete que «no hay inversores» mientras le pasa la empresa a una experta en cierres federales, sal corriendo y no mires atrás.
Descansa en paz, Ashes of Creation. Fuiste la pirámide más bonita que jamás renderizó Unreal Engine 5.