
¿Te sientes solo? ¿Nadie te escucha? ¿Tus amigos reales tienen la mala costumbre de tener vida propia? Tranquilo, unos directivos de San Francisco han decidido que tu soledad es un modelo de negocio escalable.
Su invento se llama «Friend« -No confundir con este Friends que es el bueno-. Un nombre irónico, porque lo que te cuelgas al cuello no es un amigo: es un Parásito Bluetooth que acaba de subir su precio a 129 dólares.
Básicamente, es un micrófono blanco (muy estético, eso sí) que llevas puesto todo el día. Escucha todo lo que dices, escucha todo lo que dicen los demás, y te envía mensajitos de texto al móvil comentando tu vida.
Prioridades: La Casa por la Ventana (literalmente)
Antes de analizar por qué este aparato es un horror, miremos las cuentas de la empresa. Su creador, un «niño prodigio» del sector tecnológico, levantó 2,5 millones de dólares de inversores para cambiar el mundo.
¿Y en qué se gastó el dinero? ¿En ingenieros de élite? ¿En psicólogos para programar una IA empática? No. Se gastó 1,8 millones de dólares (el 72% de todo el presupuesto) solo en comprar el dominio friend.com.
Porque claro, si tu producto es un micrófono mediocre que apenas funciona, al menos asegúrate de que la URL quede bonita en Instagram. Es la definición de manual de «vender humo»: todo fachada, cero contenido.
Tu Nuevo «Amigo» puede ser Tóxico (Legalmente)
La promesa era tener un compañero leal. La realidad es que te has comprado un hater portátil. Según los usuarios que han tenido la desgracia de probarlo, «Friend» no es amable; es pasivo-agresivo.
La realidad es que te has comprado un hater portátil. Y no lo decimos nosotros, lo dicen sus propios Términos y Condiciones.
En la Sección 7.4 de su contrato legal, la empresa se cura en salud avisando de que su IA puede generar respuestas «ofensivas, incorrectas o inapropiadas». Tú le cuentas tus problemas buscando apoyo y el aparato vibra para decirte: «Vaya, te quejas mucho hoy, ¿no?». No estás comprando compañía, estás pagando 129 dólares para que un algoritmo te haga bullying.
La Escena del Crimen: Cómo morir solo en una cita

Pero donde este aparato brilla con luz propia es en su capacidad para destruir tu vida social real. Imagina la escena:
Consigues, por milagro, una cita con una persona de carne y hueso. El ambiente es cálido, hay química, os reís. Y entonces, ella señala el disco blanco que brilla suavemente en tu pecho. — «¿Qué es eso?» — «Ah, es mi Friend. Está escuchando nuestra conversación.»
Silencio sepulcral. En ese instante, la intimidad muere. La otra persona sabe que ese trozo de plástico está «grabando pasivamente» (Sección 1.4 de sus términos ) cada palabra, cada risa y cada silencio, enviándolo todo a una nube desconocida.
Y aquí viene lo mejor: según el documento que firmas al comprarlo, TÚ eres el único responsable legal si esa grabación viola la privacidad de tu acompañante. La empresa te vende el arma humeante, pero si te demandan por grabar sin consentimiento, ellos se lavan las manos.
Resultado: No habrá segunda cita. Nadie quiere salir con alguien que graba hasta sus ronquidos.
La Letra Pequeña de la Traición
Y si creías que lo peor era el rechazo social, espera a leer lo que firmas. Al ponerte este collar, renuncias a tus derechos básicos. En la Sección 9 de sus términos, te obligan explícitamente a renunciar a cualquier juicio con jurado o demanda colectiva. Si el aparato vende tus secretos o explota, no puedes demandarles en un tribunal normal; te arrastran a un arbitraje privado.
Además, la hipocresía es total. Aunque lo venden para combatir la soledad, la Sección 5 grita en mayúsculas que el producto NO sirve para salud mental ni médica. Te cobran como si fuera una terapia, te graban como si fueran la CIA, pero si te hundes por su culpa, legalmente te dirán que es solo un «juguete» y que te busques la vida.
Un amigo de verdad no necesita 30 páginas de abogados para protegerse de ti.
Veredicto: Cómprate una tortuga

«Friend» es la estafa de la soledad. Nos intenta vender la idea de que la interacción humana es sustituible por un chat que vibra y te juzga.
Si tienes 129 dólares y te sientes solo, ten un poco de dignidad. Invita a cenar a alguien real. Adopta una mascota; hasta una tortuga te hará mejor compañía, no te insultará y, lo más importante, no te hará firmar un contrato eximiéndose de culpa si grabas ilegalmente a tus amigos.
Cualquier cosa es mejor que colgarte al cuello un micrófono para recordarte, cada 15 minutos, que tu única interacción del día es con una máquina que ni siquiera te respeta.
Por lo menos no tiene suscripción, si quieres saber mas sobre las suscripciones, clic aquí