
Anthropic dejó a su IA Claude gestionar una máquina expendedora como experimento.
En tres semanas perdió 1.000 dólares, regaló productos, compró una PlayStation… y hasta un pez vivo. Por ahora, la revolución económica de la IA puede esperar.


Anthropic dejó a su IA Claude gestionar una máquina expendedora como experimento.
En tres semanas perdió 1.000 dólares, regaló productos, compró una PlayStation… y hasta un pez vivo. Por ahora, la revolución económica de la IA puede esperar.
