La RAM es cada vez más cara para que la IA haga cosas inútiles… y la verdad es que son increíbles

Escena absurda generada por inteligencia artificial con personajes imposibles 2

Durante años, ampliar la RAM de un ordenador era una decisión rutinaria, rápida y barata.
Hoy es casi una inversión que te piensas dos veces.

La memoria se ha encarecido, empieza a escasear y cada vez más fabricantes priorizan otros mercados antes que el doméstico. El motivo no es un pico puntual de ventas ni una moda pasajera: la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial está absorbiendo cantidades enormes de memoria.

Buena parte de esos recursos se destinan a tareas críticas, científicas o empresariales.
Pero otra parte —cada vez más visible— se emplea en algo muy distinto: memes, vídeos surrealistas y contenido generado por IA que no sirve para nada práctico… y aun así funciona increíblemente bien.

El contraste es difícil de ignorar.
Pagamos hardware más caro que nunca mientras la IA nos devuelve escenas imposibles, bromas visuales y clips absurdos que se viralizan en minutos. No es un juicio moral, es una realidad cultural: la tecnología más exigente de la historia también está alimentando lo más frívolo de internet.

Y quizá por eso nadie está realmente enfadado.

Por qué la RAM se está encareciendo

La subida de precios de la RAM no tiene que ver con que de repente todo el mundo haya decidido montar PCs más potentes en casa. El problema está bastante más arriba.

En los últimos años, la industria de la inteligencia artificial ha pasado de ser un nicho a convertirse en un consumidor masivo de memoria. Entrenar y ejecutar modelos grandes no solo requiere GPUs: necesita cantidades enormes de RAM y memoria de alta velocidad para que todo funcione sin cuellos de botella.

El efecto es acumulativo. A medida que más infraestructuras se orientan a IA, la disponibilidad de memoria para el mercado doméstico se reduce y los precios dejan de comportarse como lo hacían antes. Capacidades que eran estándar hace poco tiempo ahora cuestan sensiblemente más, incluso sin grandes saltos tecnológicos de por medio.

Por eso la sensación general es tan extraña:
el hardware mejora, pero ampliar memoria hoy puede costar el doble o el triple que hace relativamente poco, incluso en gamas consideradas normales o de consumo medio.

Y todo esto ocurre antes de entrar en la parte más llamativa del asunto:
para qué se está usando realmente toda esa RAM.

Memoria RAM representada como un objeto de lujo dentro de una caja fuerte


¿PARA QUÉ SE ESTÁ USANDO TODA ESA RAM?

Llegados a este punto, lo lógico sería pensar que toda esa memoria se está destinando a cosas muy serias: investigación médica, optimización industrial, traducción automática, ciencia dura.

Y sí, una parte va a eso.
Pero no toda.

Una cantidad cada vez más visible de recursos se emplea en generar contenido que no resuelve ningún problema real, pero que domina internet:
vídeos imposibles, escenas absurdas, personajes que no existen, situaciones que desafían cualquier lógica… y que aun así se ven, se comparten y se comentan sin parar.

Aquí está el matiz importante:
no son chapuzas.

Muchos de estos vídeos y memes generados con IA están sorprendentemente bien hechos. Tienen ritmo, estética, sentido del humor y, sobre todo, una capacidad enorme para captar atención. Son absurdos, sí, pero no son malos. De hecho, funcionan mejor que mucho contenido “útil”.

El resultado es un choque curioso:
infraestructuras pensadas para tareas complejas y carísimas alimentando el entretenimiento más ligero, rápido y efímero que hemos tenido nunca.

La IA está quemando RAM como nunca…
y una parte considerable de esa memoria está dedicada, simple y llanamente, a hacer memes

Centro de datos futurista con un caballero medieval montado sobre un hipopótamo

CUANDO LA IA MEZCLA TODO (Y FUNCIONA)

El mejor ejemplo de todo esto no está en informes técnicos ni en gráficas de consumo.
Está en los vídeos que se comparten cada día.

Escenas que no deberían existir, personajes que jamás coincidirían y situaciones tan absurdas que cuesta explicar por qué funcionan… hasta que les das al play.

Ahí es donde la IA demuestra dos cosas a la vez:
una capacidad técnica descomunal y una obsesión cultural por el absurdo.

En uno de esos vídeos —que acabó circulando como simple contenido viral— aparecen Freddy Krueger, Pennywise y Vecna compartiendo escenario en un lugar que no necesita explicación. No hay mensaje, no hay historia, no hay propósito. Solo una idea imposible ejecutada con una calidad que, hace nada, habría requerido un estudio entero.

Y lo inquietante no es que exista.
Es que funciona.

Funciona porque no intenta ser profundo.
Funciona porque mezcla referentes reconocibles.
Funciona porque el cerebro no puede evitar mirar algo que sabe que es una tontería… pero está muy bien hecha.

El segundo vídeo va todavía más lejos. Coge un icono infantil como Solo en casa y lo cruza sin pudor con Harry Potter, John Wick, Toretto y Deadpool. Nostalgia, acción, violencia estilizada y humor autorreferencial en una sola pieza que parece diseñada por un algoritmo que sabe exactamente qué botones pulsar.

La IA no está usando memoria para crear algo “útil”.
La está usando para destilar cultura pop en su forma más eficiente posible

Y para eso, parece, estamos dispuestos a pagar más RAM.
¿Es impresionante? Sin duda.
¿Compensa el coste? Esa es la pregunta.

CUANDO EL MERCADO CAMBIA DE CLIENTE

El problema no es solo que la RAM sea más cara.
Es quién está comprándola toda.

Hoy el mercado mundial de memoria está en manos de solo tres fabricantes:
Samsung, SK Hynix y Micron. No hay más. Todo lo demás depende, directa o indirectamente, de ellos.

Y aquí está el dato clave: Micron ha reducido de forma clara su presencia en el canal minorista y ha priorizado vender prácticamente toda su producción a clientes ligados a infraestructura de IA y centros de datos. La memoria no “llega” a las tiendas porque ya está vendida antes de fabricarse.

Cuando uno de los tres grandes deja de jugar el juego del consumo, el equilibrio se rompe.

El mercado doméstico no desaparece, pero pasa a segundo plano. Los precios dejan de responder a la lógica habitual y la disponibilidad se vuelve irregular. No porque falte demanda, sino porque hay clientes dispuestos a pagar mucho más por adelantado.

No es una maniobra oscura ni una excepción puntual.
Es simplemente lo que ocurre cuando un recurso clave se vuelve estratégico y el comprador principal ya no es el usuario final.

Cuando cualquiera puede hacer realidad sus ideas más absurdas

Ahora cualquiera tiene en su mano convertir sus ideas más locas en vídeos o imágenes, sin estudios, sin equipos y sin saber cómo se hacía antes. Basta con escribirlo, esperar unos segundos y darle al play.

¿Es un poco ridículo?
Probablemente.
¿Nos importa demasiado?
No tanto.

La IA no está gastando memoria solo para “avanzar la tecnología”, sino para materializar todo ese imaginario absurdo que internet llevaba años imaginando pero no podía producir. Y mientras eso siga siendo fácil, rápido y espectacular, es difícil pensar que alguien vaya a pisar el freno.

Quizá no estemos ante una explosión, pero sí ante una burbuja que se está inflando a base de ideas, recursos y expectativas. De momento, seguimos mirando, compartiendo… y pagando la RAM como si fuera un articulo de lujo

Anillo de compromiso con un módulo de memoria RAM en lugar de diamante
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