
El fenómeno de las Sephora Kids ha pasado de ser una tendencia inofensiva de TikTok a una alerta sanitaria real. Lo que empezó como niñas de 10 años jugando a ser adultas en los pasillos de cosmética de lujo, está terminando en urgencias dermatológicas con quemaduras químicas y la barrera cutánea destrozada. Mientras la industria se frota las manos con un negocio de 27.000 millones de dólares, una generación entera está sacrificando su piel y su salud mental por un puñado de likes y un envase de colores.
¿De verdad necesitamos que una niña que no tiene ni un solo punto negro use ácidos abrasivos diseñados para pieles maduras de 50 años?. La respuesta médica es un «no» rotundo, pero el marketing depredador y unos padres abducidos por la pantalla han creado el cóctel perfecto para la cosmeticorexia: la nueva adicción compulsiva infantil que está quemando rostros en directo.
Promesas de seda y realidades de carne viva
La industria nos vende que estas rutinas de «skincare» son un juego de autocuidado, pero la ciencia le ha puesto un nombre mucho más oscuro: cosmeticorexia. Es la obsesión compulsiva por usar cosméticos para alcanzar una perfección antinatural desde la infancia. Mientras marcas como Drunk Elephant inundan TikTok con envases de colores neón que parecen juguetes, lo que hay dentro es una bomba química para una piel de 10 años.
La «promesa» es una piel luminosa, pero la realidad dermatológica es un parte de guerra. Los expertos advierten que aplicar retinol, ácido glicólico o vitamina C en pieles jóvenes es un suicidio cutáneo. Estos activos están diseñados para pieles maduras de 40 o 50 años que necesitan regeneración celular, no para niñas cuya piel ya se renueva a la perfección.
¿El resultado? Dermatitis irritativa aguda, sensibilidad extrema al sol y quemaduras químicas que pueden dejar marcas de por vida. No es cuidado, es vandalismo cosmético financiado por padres que prefieren mirar Instagram antes que leer la etiqueta de un ácido corrosivo.
El negocio de las arrugas invisibles

Lo más terrorífico de este circo es que no hay nadie al volante. Mientras países como Estados Unidos ya plantean leyes para prohibir la venta de cosméticos antiedad a menores, en el resto del mundo seguimos mirando hacia otro lado. La industria ha borrado la preadolescencia de un plumazo: las niñas ya no quieren patines, quieren un kit de 300 dólares que les promete arreglar una cara que no tiene ni una sola imperfección.
Estamos ante una generación de «viejas de 10 años» que viven con miedo a envejecer antes de haber terminado primaria. Ni las marcas van a dejar de vender veneno en frascos de colores, ni TikTok va a dejar de inventar complejos absurdos para monetizar la inseguridad infantil. Si no les quitamos el ácido de las manos, el próximo gran mercado de la cosmética no serán las cremas, sino los injertos de piel para reparar los estragos de esta moda absurda. Al final, lo único que se está estirando aquí no es la piel de las niñas, sino el presupuesto de unos padres que pagan por ver cómo se les quema la infancia a sus hijos.
Otra moda absurda que no vas a creer.
Un «homenaje» a los mercaderes de la infancia

No podemos cerrar este despropósito sin rendir un sarcástico tributo a los verdaderos arquitectos de esta ruina dérmica. Un aplauso lento para el clan Kardashian, con North West y Penelope Disick a la cabeza, por enseñarle a millones de niñas que una infancia de éxito no se mide en juegos, sino en rutinas de 10 pasos con aceites de 70 dólares. Gracias por convertir el salón de casa en una valla publicitaria de Drunk Elephant y Skkn, demostrando que el marketing no entiende de edades ni de ética.
Y cómo no, un agradecimiento especial a nuestras estrellas patrias como Lola Lolita o Claudieta. Gracias por empujar a niñas de 10 años a perseguir una piel de porcelana irreal mientras se fríen la cara con retinol y ácidos que no saben ni pronunciar. Sin vuestra inestimable ayuda para crear inseguridades donde solo había ganas de jugar, la industria de los 27.000 millones no podría dormir tranquila por las noches. Seguid así, facturando a costa de la saluda física y mental.
La única rutina de skincare que necesita un niño de 10 años con piel reseca es esta. Enlace Patrocinado | Aviso Legal