
La alta cocina del masoquismo ¿Recuerdas cuando tu madre te decía que no metieras el cuchillo en la tostadora? Pues olvida todo ese instinto de supervivencia básico. La tecnología japonesa, siempre en la vanguardia de solucionar problemas que no sabíamos que teníamos, nos trae la Cuchara Electric Salt. Porque reducir la sal de la dieta echándole menos sal a la comida es una solución demasiado analógica y barata. Lo moderno es electrocutarse la lengua.
Sabor a iones y arrepentimiento El invento, desarrollado por Kirin (sí, los de la cerveza) y la Universidad de Meiji, promete aumentar la percepción del sabor salado en un 50% mediante una «suave corriente eléctrica». Básicamente, es un cubierto que engaña a tu cerebro manipulando los iones de sodio en tu lengua.
La experiencia de usuario debe ser fascinante: estás ahí, intentando disfrutar de una sopa de verduras sosa como el agua de fregar, y de repente, ¡ZAS!, un calambrazo «umami» que te recuerda que estás vivo. Cuesta unos 120 euros, que es un precio razonable si consideramos que la alternativa low-cost es lamer de una pila antes de cada bocado. Dicen que es por salud, para los hipertensos, pero todos sabemos que es el regalo perfecto para ese cuñado techie al que odias en secreto. «Toma, Paco, para que le des vidilla al puré».
¿Efectos secundarios? Pregúntale al buscador Si te preocupa qué efectos puede tener meterte microcorrientes en la boca tres veces al día durante años, tranquilo. Seguro que es inocuo. Aunque, si buscas «hormigueo en la lengua» en el Dr. Google, ya sabes lo que te va a decir: tienes un 99% de probabilidades de tener una enfermedad terminal incurable o, simplemente, que eres idiota por comprarte una cuchara a pilas.

PREGUNTAS FRECUENTES
¿Se puede meter esta cuchara eléctrica en el lavavajillas?
Ni se te ocurra. Pese a que está diseñada para hundirse en caldos y purés, la base del mango esconde una batería de litio y un circuito eléctrico. Si la metes en el lavavajillas junto a las sartenes, no solo vas a freír los 120 euros que te ha costado, sino que podrías montar un cortocircuito precioso en tu cocina. Toca lavarla a mano y con mucho mimo.
¿Duele realmente la descarga eléctrica en la lengua al comer?
Según los creadores no duele, pero la sensación está claramente ahí. Lo describen como un cosquilleo o una microvibración metálica constante mientras tienes el cubierto en la boca. Básicamente, es esa misma sensación extraña que notas cuando muerdes papel de aluminio por accidente con un empaste, pero monetizada y vendida como una «experiencia gourmet».
¿Todo el mundo puede usar este invento japonés sin peligro?
Negativo. Al jugar con corrientes eléctricas directamente en el cuerpo humano, el fabricante se lava las manos con un manual de advertencias. Si llevas un marcapasos o cualquier otro implante médico electrónico, esta cuchara está terminantemente prohibida. Tampoco se recomienda si llevas brackets u ortodoncia metálica, a menos que quieras convertir tu boca en un pararrayos casero cada vez que intentes cenar.