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Ojos biónicos: Elon Musk te devuelve la vista, pero la suscripción a ‘Colores Vivos’ va aparte

Primer plano hiperrealista de un ojo biónico con intrincados componentes mecánicos, engranajes dorados y circuitos metálicos integrados en el iris, mostrando detalles de piel humana, pestañas y suturas quirúrgicas con cables sutiles.

Parece ciencia ficción, pero no lo es. Elon Musk y su Neuralink han recibido la designación de «dispositivo innovador» de la FDA para su proyecto Blindsight. La promesa es bíblica: devolver la vista incluso a quienes nacieron ciegos, conectando una cámara directamente al córtex visual. Un milagro tecnológico brutal.

Pero claro, aquí somos El Humo Viral. Sabemos que en cuanto los ingenieros acaben, entrarán los de Marketing y Finanzas. Y ahí es donde el milagro se convierte en una pesadilla de suscripciones mensuales.

PROMESA DE MARKETING vs. REALIDAD CUTRE

La Promesa (El Humo): «Supervisión Cognitiva». Te venden que serás un detector de mentiras humano. Te prometen que, al mirar a alguien, verás sus pulsaciones y dilatación pupilar, convirtiéndote en «prota» de la serie Miénteme. Bastarán tres minutos de charla para saber sus secretos más oscuros.

La Realidad (Lo que te llevas):

  • El ‘Bug’ Social: El software no distingue una mentira de un tic nervioso. Te pasarás la cena acusando a tu pareja de infidelidad cuando solo le ha sentado mal el marisco. Además, te saldrán pop-ups de Wikipedia sobre cada persona que mires, tapándote la cara de quien te habla.
  • Adiós ‘Paywall’, hola ‘Peaje Visual’: Olvida ver gratis. El mundo real tendrá derechos de autor.
    • El Filtro de Marcas: Si no pagas la cuota «Premium Brands», el logo de las zapatillas de tu colega o la lata de refresco se verán borrosos (pixelados), como en un reportaje de callejeros en las 3000 viviendas.
  • Gestión de Batería y Lag:
    • Modo Ahorro (La Tasa de Refresco): Cuando te quede un 15% de batería, tus ojos dejarán de transmitir en tiempo real. Empezarás a ver la vida a 5 fotogramas por segundo. Intentar cruzar un paso de cebra será como jugar al Cyberpunk 2077 el dia de salida en consolas.

Al final, tus propios ojos funcionarán como esas impresoras baratas que se niegan a imprimir en blanco y negro porque te falta el cartucho de cian. Y prepárate para el momento final: cuando te estés muriendo y veas la famosa luz al final del túnel, seguramente Elon te meta un anuncio de 30 segundos no saltable antes de dejarte pasar al otro lado.

Vista subjetiva desde unos ojos biónicos futuristas petados de publicidad. Un pop-up gigante en español dice "SUSCRÍBETE PARA QUITAR ANUNCIOS" bloqueando la calle, mientras un peatón aparece pixelado con un candado que pone "BLOQUEADO". En la esquina, un aviso de batería baja al 15%.
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La Cuchara ‘Electric Salt’: O cómo pagar 120€ para chupar una pila de 9 voltios en cada comida

Primer plano de cuchara tecnológica Electric Salt con pantalla LED roja marcando VOLTAGE MAX y rayos eléctricos azules sobre plato de sopa.

La alta cocina del masoquismo ¿Recuerdas cuando tu madre te decía que no metieras el cuchillo en la tostadora? Pues olvida todo ese instinto de supervivencia básico. La tecnología japonesa, siempre en la vanguardia de solucionar problemas que no sabíamos que teníamos, nos trae la Cuchara Electric Salt. Porque reducir la sal de la dieta echándole menos sal a la comida es una solución demasiado analógica y barata. Lo moderno es electrocutarse la lengua.

Sabor a iones y arrepentimiento El invento, desarrollado por Kirin (sí, los de la cerveza) y la Universidad de Meiji, promete aumentar la percepción del sabor salado en un 50% mediante una «suave corriente eléctrica». Básicamente, es un cubierto que engaña a tu cerebro manipulando los iones de sodio en tu lengua.

La experiencia de usuario debe ser fascinante: estás ahí, intentando disfrutar de una sopa de verduras sosa como el agua de fregar, y de repente, ¡ZAS!, un calambrazo «umami» que te recuerda que estás vivo. Cuesta unos 120 euros, que es un precio razonable si consideramos que la alternativa low-cost es lamer de una pila antes de cada bocado. Dicen que es por salud, para los hipertensos, pero todos sabemos que es el regalo perfecto para ese cuñado techie al que odias en secreto. «Toma, Paco, para que le des vidilla al puré».

¿Efectos secundarios? Pregúntale al buscador Si te preocupa qué efectos puede tener meterte microcorrientes en la boca tres veces al día durante años, tranquilo. Seguro que es inocuo. Aunque, si buscas «hormigueo en la lengua» en el Dr. Google, ya sabes lo que te va a decir: tienes un 99% de probabilidades de tener una enfermedad terminal incurable o, simplemente, que eres idiota por comprarte una cuchara a pilas.

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